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Cuáles son los problemas de la existencia y la fenomenología

Last updated on 02/06/2023

Problemas de la existencia

Problemas de la existencia en la reflexión filosófica

En un artículo anterior reflexionamos sobre el pensamiento de Jaspers sobre la necesidad de comprender la existencia para entonces sí comprender la filosofía.

Ahora bien, el tema de los problemas de la existencia y la fenomenología se enfoca en la reflexión filosófica sobre la naturaleza de la existencia y la importancia de la experiencia en su comprensión. Se abordan distintas corrientes filosóficas que han intentado responder a cuestiones fundamentales sobre el ser, la realidad y la experiencia.

La fenomenología, en particular, destaca la importancia de la experiencia directa y la suspensión de creencias preconcebidas para comprender la naturaleza de la existencia. En definitiva, este tema invita a una profunda reflexión sobre la naturaleza de nuestra existencia y el papel de la experiencia en su comprensión.

Importancia de la filosofía en la reflexión sobre la existencia y la realidad

La filosofía juega un papel fundamental en la reflexión sobre la existencia y la realidad, ya que se encarga de cuestionar los fundamentos y los supuestos básicos que subyacen en nuestra comprensión del mundo y de nosotros mismos. La filosofía nos invita a reflexionar sobre preguntas fundamentales como ¿qué somos?, ¿qué es el mundo?, ¿qué es la verdad?, ¿qué es la realidad?, entre otras.

En este sentido, la filosofía ofrece herramientas y métodos para la reflexión crítica y rigurosa sobre la existencia y la realidad, permitiendo una comprensión más profunda y reflexiva de la misma. Además, la filosofía nos ayuda a reflexionar sobre los valores y principios que guían nuestras acciones y decisiones, así como a comprender las diferentes perspectivas y visiones del mundo que existen en la sociedad.

La filosofía tiene una importancia fundamental en la reflexión sobre la existencia y la realidad, ya que nos permite cuestionar y profundizar en nuestra comprensión del mundo y de nosotros mismos, así como a desarrollar una visión crítica y reflexiva sobre los valores y principios que guían nuestra vida.

El problema de la existencia

El problema filosófico de la existencia ha sido una preocupación central en la filosofía desde los tiempos antiguos. La fenomenología, como método filosófico, también ha tratado este problema en su intento de comprender la naturaleza de la experiencia humana. A continuación, se explorará la relación entre el problema filosófico de la existencia y la fenomenología.

El problema filosófico de la existencia se refiere a la pregunta de qué es la existencia, cómo podemos saber que algo existe y cómo podemos dar sentido a la experiencia humana de la existencia. Los filósofos han abordado este problema desde diversas perspectivas, pero la fenomenología se enfoca en la experiencia humana directa de la existencia.

La fenomenología es un enfoque filosófico que busca describir la estructura de la experiencia humana tal como es experimentada directamente. El fundador de la fenomenología, Edmund Husserl, argumentó que debemos suspender nuestras creencias preconcebidas sobre el mundo y enfocarnos en la experiencia inmediata, lo que él llamó la reducción fenomenológica. A través de esta reducción, podemos llegar a una comprensión más profunda de la naturaleza de la experiencia humana.

La fenomenología también ha abordado el problema filosófico de la existencia al explorar la relación entre la experiencia y el ser. Husserl argumentó que la experiencia es la base de todo conocimiento y que, por lo tanto, la existencia debe ser comprendida a través de la experiencia. Él también sostuvo que la experiencia de la existencia implica una relación entre el sujeto que experimenta y el objeto experimentado.

Martin Heidegger, uno de los principales filósofos influidos por la fenomenología, también exploró la relación entre el problema filosófico de la existencia y la fenomenología. Él argumentó que la existencia humana es fundamentalmente diferente de cualquier otra forma de existencia, y que la comprensión de la existencia humana es la base de toda filosofía. Heidegger también sostuvo que la experiencia humana de la existencia está siempre enraizada en un contexto histórico y cultural específico.

La fenomenología aborda el problema filosófico de la existencia al enfocarse en la experiencia humana directa de la existencia y explorar la relación entre la experiencia y el ser. A través de la reducción fenomenológica, los filósofos fenomenológicos han buscado llegar a una comprensión más profunda de la naturaleza de la existencia y su relación con la experiencia humana. La fenomenología ha sido influyente en la filosofía contemporánea y ha llevado a nuevas formas de comprender la naturaleza de la existencia y la experiencia humana

Breve explicación del problema filosófico de la existencia

El problema filosófico de la existencia se refiere a la reflexión sobre la naturaleza de la existencia y lo que significa realmente “ser”. Esta cuestión ha sido abordada por distintas corrientes filosóficas a lo largo de la historia, y se plantea preguntas fundamentales como ¿qué es lo que existe?, ¿cómo se puede definir la realidad?, ¿cómo se relaciona la existencia con la percepción y la experiencia humana?, entre otras. El problema de la existencia es esencial en la filosofía, ya que es a través de él que se cuestionan los supuestos fundamentales que subyacen en nuestra comprensión del mundo y de nosotros mismos.

Planteamiento de las diferentes respuestas a la pregunta “¿por qué existe algo en lugar de nada?”

La pregunta “¿por qué existe algo en lugar de nada?” ha sido abordada por distintas corrientes filosóficas a lo largo de la historia. Algunas respuestas proponen la existencia de una causa o un ser necesario que explicara la existencia del universo, como la propuesta por San Agustín o la pregunta de Leibniz “¿Por qué existe el ser y no más bien la nada? Otras respuestas, como la de Heidegger, sostienen que la pregunta en sí misma es errónea, ya que presupone que la nada es algo que necesita ser explicado. En definitiva, existen diversas respuestas y aproximaciones a esta cuestión, que han sido objeto de debate y reflexión en la filosofía a lo largo de los siglos.

Exponentes del problema filosófico de la existencia

Parménides: el ser como sustancia única e inmutable

Parménides sostiene que el ser es una sustancia única e inmutable que no puede cambiar o desaparecer.

Parménides fue un filósofo presocrático que nació en Elea, una ciudad griega, alrededor del 515 a.C. Su filosofía se centró en la idea del ser como sustancia única e inmutable, lo que significa que el universo está compuesto de una sola sustancia que es eterna e inmutable.

Esta idea es conocida como monismo, y Parménides la desarrolló en su obra más conocida, “Sobre la naturaleza”. En este texto, Parménides argumenta que el ser es lo único que existe, y que cualquier cosa que no sea el ser es simplemente una ilusión o una apariencia engañosa. Según Parménides, el ser es eterno e inmutable, y no puede ser creado ni destruido. Heráclito fue contemporáneo pero su postura fue la del movimiento, es decir que el “Ser es, y luego deja de ser”, pasa del Ser al no-ser, a diferencia de Parménides que era más afecto a los datos racionales, Heráclito se basaba en la observación y en los cambios o mutaciones de la naturaleza y de allí su concepto de “movimiento” frente a la postura “estática” de Parménides, pero este es un tema para desarrollar en otro artículo.

Esta idea de Parménides fue muy influyente en la filosofía occidental, y muchos filósofos posteriores han desarrollado y refinado el concepto de ser como sustancia única e inmutable. Uno de estos filósofos fue Platón, quien también creía en la existencia de un mundo eterno e inmutable de formas o ideas, dejando la concepción de Heráclito a su mundo sensible, mundo de sombras, mundo mutable y llena de imperfecciones.

Platón: la existencia como participación en un mundo de Ideas

Platón argumenta que la existencia se basa en la participación en un mundo de Ideas eternas y perfectas.

Platón (filósofo griego que vivió entre el 428 y el 347 a.C.) En su filosofía, Platón sostuvo que la existencia humana se basa en la participación en un mundo de ideas o formas eternas e inmutables. Esta teoría es conocida como la teoría de las Ideas o la teoría de la participación.

Según Platón, las cosas que percibimos en el mundo físico son simplemente copias imperfectas de las Ideas perfectas que existen en el mundo de las formas. Por ejemplo, un círculo perfecto existe como una Idea en el mundo de las formas, y todos los círculos que percibimos en el mundo físico son simplemente copias imperfectas de esta Idea.

Para Platón, el mundo de las formas es más real y verdadero que el mundo físico, éste no es más que un reflejo, o sombra de la primera; y la tarea de la filosofía es alcanzar un conocimiento verdadero de este mundo. Platón creía que esta tarea solo podía lograrse mediante la razón y la contemplación, y no a través de la experiencia sensorial.

Esta teoría de la participación tuvo una gran influencia en la filosofía occidental, especialmente en la Edad Media, donde la teología cristiana adoptó el concepto de las Ideas como una forma de entender a Dios.

San Agustín: Dios como causa primera del ser

San Agustín sostiene que Dios es la causa primera y fundamental del ser.

San Agustín (filósofo y teólogo cristiano del siglo IV d.C.) San Agustín tuvo una gran influencia en el pensamiento occidental. En su filosofía, San Agustín sostuvo que Dios es la causa primera del ser y que todas las cosas existen porque participan de la naturaleza divina.

Según San Agustín, Dios es el ser supremo e infinito que creó el universo y todo lo que hay en él. Todo lo que existe proviene de Él. San Agustín creía que Dios es la fuente de todo ser, y que todo lo que existe participa de la naturaleza divina en cierta medida.

En su obra “Confesiones”, San Agustín reflexiona sobre la naturaleza de Dios y la relación entre el ser humano y Dios. Él sostiene que el ser humano puede conocer a Dios a través de la razón y la contemplación, y que la fe es también una forma de conocimiento.

San Agustín tuvo una gran influencia en la teología cristiana y en la filosofía occidental en general. Su idea de Dios como causa primera del ser ha sido un tema recurrente en la filosofía y la teología posteriores.

Descartes: el cogito como fundamento del ser

Descartes establece que el cogito, el pensamiento “yo pienso, luego existo”, es el fundamento indudable del ser.

René Descartes fue un filósofo, matemático y científico francés del siglo XVII que tuvo una gran influencia en la filosofía moderna. En su filosofía, Descartes sostuvo que la duda metódica (diferenciándose de la “duda sistemática” de Pirrón de Elis) era necesaria para alcanzar un conocimiento verdadero y que la certeza más fundamental que podía alcanzarse era la del cogito, es decir, “pienso, luego existo” o, dicho de otra manera, “sé que existo por el hecho de pensar”.

Según Descartes, todo lo que podía ser puesto en duda debía ser considerado como falso hasta que se pudiera demostrar su verdad de manera irrefutable, de manera clara, evidente y distinta. Él argumentó que solo podía estar seguro de su propia existencia, ya que el hecho de que estaba pensando demostraba que él existía.

Para Descartes, la mente y el cuerpo son dos sustancias diferentes, y la mente es la que da sentido al mundo. Él argumentó que la mente es una sustancia pensante, mientras que el cuerpo es una sustancia extensa. Descartes creía que la mente y el cuerpo interactúan, pero que la mente es la que tiene el control.

El cogito de Descartes se ha convertido en uno de los conceptos más influyentes en la filosofía moderna, y ha sido objeto de numerosos debates y críticas. La idea de que la mente y el cuerpo son sustancias distintas ha sido particularmente polémica, ya que contradice la visión común de que la mente y el cuerpo están estrechamente relacionados.

Hegel: el ser como proceso dialéctico

Hegel sostiene que el ser es un proceso dialéctico en constante cambio y evolución.

Georg Wilhelm Friedrich Hegel fue un filósofo alemán del siglo XIX cuyo pensamiento ha sido influyente en muchas áreas, incluyendo la filosofía, la política y la cultura. En su filosofía, Hegel sostuvo que el ser es un proceso dialéctico que se mueve a través de una serie de contradicciones y resoluciones.

Según Hegel, el ser no es algo fijo e inmutable, sino que está en constante evolución. Él argumentó que el ser es un proceso dialéctico en el que cada etapa lleva a la siguiente, y que estas etapas están marcadas por contradicciones que deben ser resueltas para que el proceso continúe.

La dialéctica de Hegel se compone de tres partes: la tesis, la antítesis y la síntesis. La tesis es una afirmación, la antítesis es su negación, y la síntesis es la resolución de la contradicción entre ambas. Este proceso se repite continuamente en una espiral ascendente, en la que cada síntesis se convierte en la nueva tesis de la siguiente etapa.

Para Hegel, el proceso dialéctico es la clave para entender no solo el ser, sino también la historia, la cultura y la política. Él argumentó que la historia se mueve a través de un proceso dialéctico similar al del ser, y que la cultura y la política son manifestaciones del proceso dialéctico en acción.

La filosofía de Hegel ha sido objeto de numerosas críticas y revisiones, pero su idea de que el ser es un proceso dialéctico ha sido especialmente influyente en la filosofía y la teoría social contemporáneas.

Heidegger: el ser como apertura al mundo

Martin Heidegger es uno de los filósofos más influyentes del siglo XX y su obra ha tenido una gran repercusión en diferentes campos del pensamiento, desde la fenomenología y la ontología hasta la hermenéutica y la filosofía política. Uno de los conceptos más importantes de su filosofía es el Ser, que en su obra adquiere una dimensión ontológica y existencial.

Para Heidegger, el Ser no es una entidad objetiva o un concepto abstracto, sino que es algo que se experimenta en la vida cotidiana a través de la apertura al mundo. El Ser es la dimensión fundamental del ser humano que lo hace posible como ser-en-el-mundo, es decir, como una entidad que existe en relación con su entorno.

Esta idea del Ser como apertura al mundo tiene sus fuentes en la fenomenología de Edmund Husserl, de quien Heidegger fue discípulo durante un tiempo. Sin embargo, Heidegger desarrolló esta idea en su propia dirección, convirtiéndola en el centro de su pensamiento filosófico.

Para Heidegger, la apertura al mundo implica una doble dimensión: por un lado, la relación del ser humano con el mundo es siempre una relación de implicación y compromiso, ya que el ser humano se encuentra inmerso en un mundo que lo condiciona y determina. Por otro lado, la apertura al mundo también implica una dimensión de libertad y posibilidad, ya que el ser humano tiene la capacidad de trascender los límites de su situación y abrirse a nuevas posibilidades.

En su obra Ser y Tiempo, Heidegger explora esta idea del Ser como apertura al mundo de manera detallada, mostrando cómo esta dimensión ontológica se expresa en la vida cotidiana del ser humano. A través de la analítica existencial, Heidegger muestra cómo la apertura al mundo se expresa en las diferentes formas de ser-en-el-mundo que tiene el ser humano, desde el cuidado de sí mismo hasta la preocupación por los demás y la comprensión del mundo que lo rodea.

La idea del Ser como apertura al mundo es una de las ideas centrales del pensamiento de Heidegger y ha tenido una gran influencia en diferentes campos del conocimiento. A través de esta idea, Heidegger muestra cómo la existencia humana se encuentra siempre en relación con el mundo y cómo esta relación es fundamental para comprender la experiencia humana en su totalidad.

La fenomenología

Breve explicación de la fenomenología como método filosófico

La fenomenología es un enfoque filosófico en la experiencia humana directa, y puede ser de gran ayuda para comprender el problema filosófico de la existencia. A través de la reducción fenomenológica, los filósofos fenomenológicos buscan suspender las creencias preconcebidas sobre el mundo y enfocarse en la experiencia inmediata, lo que les permite llegar a una comprensión más profunda de la naturaleza de la existencia.

La fenomenología también ayuda a comprender el problema filosófico de la existencia al explorar la relación entre la experiencia y el ser. Los filósofos fenomenológicos han argumentado que la experiencia es la base de todo conocimiento y que, por lo tanto, la existencia debe ser comprendida a través de la experiencia. Además, la fenomenología también sostiene que la experiencia de la existencia implica una relación entre el sujeto que experimenta y el objeto experimentado.

En resumen, la fenomenología puede ser de gran ayuda para comprender el problema filosófico de la existencia al enfocarse en la experiencia humana directa y explorar la relación entre la experiencia y el ser. A través de la reducción fenomenológica y la exploración de la experiencia de la existencia, la fenomenología ha llevado a nuevas formas de comprender la naturaleza de la existencia y la experiencia humana.

Exponentes de la fenomenología

Husserl: la reducción fenomenológica y la intencionalidad de la conciencia

Husserl utiliza la reducción fenomenológica para enfocarse en la experiencia directa y la intencionalidad de la conciencia.

Edmund Husserl fue un filósofo alemán del siglo XIX y principios del XX que desarrolló la fenomenología, una corriente filosófica que busca comprender la realidad tal como se presenta en la experiencia consciente. En su filosofía, Husserl sostuvo que la conciencia es intencional y que la realidad solo puede ser comprendida a través de la reducción fenomenológica.

Para Husserl, la intencionalidad es la característica fundamental de la conciencia. Él argumentó que la conciencia siempre se dirige a algo, y que nuestra experiencia de la realidad siempre es una experiencia intencional. Husserl distinguió entre dos tipos de objetos: los objetos físicos que existen independientemente de la conciencia y los objetos ideales que solo existen en la mente.

La reducción fenomenológica es una técnica que Husserl desarrolló para comprender la experiencia consciente de manera más profunda. La reducción consiste en dejar de lado todas las suposiciones sobre el mundo exterior y concentrarse en la experiencia inmediata. A través de la reducción, Husserl sostuvo que podemos llegar a una comprensión más clara de la realidad tal como se presenta en la experiencia consciente.

Husserl creía que la fenomenología era una disciplina rigurosa y que solo a través de la reducción fenomenológica y la exploración de la intencionalidad de la conciencia se podía alcanzar una comprensión más profunda de la realidad. Para él, la fenomenología era una filosofía “a partir de la subjetividad”, que buscaba comprender el mundo desde la perspectiva de la experiencia consciente.

La fenomenología de Husserl ha sido influyente en la filosofía contemporánea, especialmente en la teoría del conocimiento y la filosofía de la mente. Su énfasis en la experiencia consciente y la intencionalidad ha llevado a nuevas formas de explorar la relación entre la mente y el mundo.

Merleau-Ponty: la corporeidad y la percepción como fundamentos de la experiencia

Merleau-Ponty destaca la importancia de la percepción y la corporeidad en la formación de la experiencia.

Maurice Merleau-Ponty fue un filósofo francés del siglo XX que desarrolló una filosofía que se centró en la percepción y la corporeidad como fundamentos de la experiencia. Para Merleau-Ponty, la percepción no es solo una actividad mental sino también una actividad corporal que nos conecta con el mundo que nos rodea.

Merleau-Ponty argumentó que el cuerpo es el medio por el cual percibimos el mundo. Nuestra experiencia del mundo no es solo una cuestión de tener ideas o pensamientos, sino que también implica una conexión corporal con el mundo. Él creía que nuestro cuerpo es fundamental para nuestra experiencia del mundo y que no podemos separar nuestra experiencia perceptual de nuestra experiencia corporal.

En la filosofía de Merleau-Ponty, la percepción no es simplemente una cuestión de recibir información sensorial del mundo. En cambio, la percepción es una actividad en la que estamos activamente involucrados. Nuestra percepción es una forma de involucrarnos con el mundo, y nos permite experimentar el mundo de una manera rica y compleja.

Merleau-Ponty también argumentó que la percepción no es solo una actividad individual, sino que también es social. Él sostuvo que nuestra experiencia del mundo está influenciada por la cultura y la sociedad en la que vivimos. La percepción no solo está influenciada por nuestro cuerpo, sino también por la cultura y el contexto social en el que vivimos.

En su obra más famosa, “Fenomenología de la percepción“, Merleau-Ponty exploró estas ideas en profundidad, analizando cómo la percepción y la corporeidad son fundamentales para nuestra experiencia del mundo. Su filosofía ha sido influyente en áreas como la psicología, la antropología y la teoría crítica, y ha llevado a nuevas formas de comprender la relación entre la percepción y el cuerpo.

Sartre: la libertad como fundamento de la existencia

Sartre sostiene que la libertad es el fundamento de la existencia humana.

Jean-Paul Sartre fue un filósofo francés del siglo XX que desarrolló una filosofía existencialista en la que la libertad es el fundamento de la existencia humana. Para Sartre, la libertad es un aspecto central de la experiencia humana y es lo que nos permite crear nuestro propio significado en el mundo.

Según Sartre, la existencia humana se caracteriza por la libertad radical. Él sostuvo que los seres humanos son libres de elegir su propio camino en la vida, y que no hay ninguna fuerza determinante que nos obligue a seguir un camino particular. Esta libertad es lo que nos permite crear nuestro propio significado en el mundo, y es la base de nuestra existencia.

Sartre también argumentó que la libertad no es solo una cuestión de elección, sino que también implica una responsabilidad. Él creía que cada uno de nosotros es responsable de nuestras propias elecciones y que no podemos culpar a las fuerzas externas por nuestras decisiones. En última instancia, somos responsables de crear nuestro propio significado en la vida.

En su obra más famosa, “El ser y la nada“, Sartre exploró estas ideas en profundidad, analizando cómo la libertad es la base de la existencia humana. Según Sartre, la libertad es lo que nos permite trascender nuestra propia existencia y crear un mundo significativo. Al mismo tiempo, la libertad también puede ser aterradora, ya que implica una responsabilidad ineludible por nuestras elecciones.

La filosofía existencialista de Sartre ha sido influyente en áreas como la psicología, la literatura y el cine. Ha llevado a nuevas formas de comprender la libertad humana y la responsabilidad, y ha llevado a la creación de movimientos como el existencialismo y el postmodernismo.

Relación entre el problema filosófico de la existencia y la fenomenología

Con relación a la fenomenología, se ha resaltado la importancia de la experiencia directa y la suspensión de creencias preconcebidas para comprender la naturaleza de la existencia. Además, se ha explorado la relación entre la experiencia y el ser, destacando que la experiencia es la base del conocimiento y que la experiencia de la existencia implica una relación entre el sujeto que experimenta y el objeto experimentado. En definitiva, los visto sobre la existencia y la fenomenología nos invitan a reflexionar sobre la naturaleza de nuestra existencia y la importancia de la experiencia en su comprensión.

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