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Los Problemas Gettier y el Desafío a la Definición Clásica del Conocimiento

Los problemas Gettier

Introducción:

En el ámbito de la filosofía del conocimiento, el trabajo del autor estadounidense Gettier ha dejado una huella significativa. Su artículo “¿Es conocimiento la creencia justificada?” plantea una serie de casos conocidos como “Los problemas Gettier”, que han puesto en duda la definición clásica del conocimiento. En este artículo, exploraremos los casos presentados por Gettier y las reflexiones filosóficas que emergen de ellos, cuestionando si la creencia justificada es suficiente para el conocimiento.

1. Los Problemas Gettier: Desafiando la Definición Clásica del Conocimiento

Gettier inicia el artículo presentando tres casos en sus formas proposicionales:

  1. 1° filmina
  • 2° filmina
  • 3° filmina

Considera que a) es falso y agrega que las condiciones expuestas no constituyen una condición suficiente de la verdad de la proposición de que S conoce que P.

El mismo argumento demostrará que los ejemplos b) y c) son insuficiente si “tiene evidencia adecuada de” o “tiene derecho a estar seguro que” es sustituido por “está justificado en creer que” en todos los respectos.

Gettier hace notar:

1° en ese sentido de “justificado” en que el estar justificado S al creer que P es una condición necesaria del conocer S que P, es posible que una persona esté justificada en creer una proposición que de hecho es falsa.

2° en cualquier proposición P, si S está justificado en creer P, y P supone Q, y S deduce Q de P y acepta Q como resultado de esta deducción, entonces S está justificado en creer Q.

A continuación Gettier presenta dos casos teniendo en cuenta estos dos puntos. En los dos casos las condiciones enunciadas en a) son verdaderas para una proposición, pero al mismo tiempo es falso que la persona en cuestión conoce esa proposición.

El primer caso

¿Qué implica esto? Parece que Juan tiene creencia, verdad y justificación, pero no nos inclinaríamos a decir que tiene conocimiento de e). Si es así, tenemos dos opciones: tragarnos el sapo de que eso sea un conocimiento legítimo o revisar nuestra definición. En caso de que la primera opción nos resulte inaceptable, parece que nos encontramos con un problema teórico. Es decir, si puede haber creencia verdadera justificada que no es conocimiento, entonces la definición está mal, pues admite como conocimientos cosas que no lo son. Ese es el problema. Aclaremos un poco la situación. Lo que hace la crítica de Gettier es exhibir la falta de adecuación de la definición a nuestras intuiciones preteóricas acerca del conocimiento. Si nosotros estamos seguros de que Juan no sabe que e), entonces el problema lo tiene la definición, pues, según ella, Juan, en la medida en que tiene una creencia verdadera justificada, sabe lo expresado en e). En consecuencia, o bien aceptamos que Juan tiene ese conocimiento, o bien abandonamos o reformamos la definición. Es así como funcionan en general los contraejemplos: cuando formulamos una definición no estipulativa —esto es, cuando no pretendemos ofrecer una definición arbitraria de un término, sino una que recoja su uso normal (o la esencia, en caso de creer que exista)— lo que hacemos es seleccionar un conjunto de características que son propias de, y solo de, lo que queremos definir. Un contraejemplo es un caso que cumple todo lo que pide nuestra definición, pero claramente no pertenece al conjunto que queremos definir. Los casos Gettier —así es como se suele llamar tanto a los casos presentados por Gettier como a todo otro caso que constituya un contraejemplo a alguna definición de conocimiento— muestran que las condiciones de la definición tripartita no son suficientes, y lo hacen porque, a pesar de darse las tres condiciones, la verdad de la proposición conocida se debe a un accidente. Es decir, siempre involucran algún grado de suerte de parte del sujeto. Pero eso no es lo único; también suponen algunas cosas. Por eso antes de resignarnos a tener que modificar la definición clásica, veamos si se puede rechazar algún supuesto y, entonces, rechazar el contraejemplo.

2. Otros autores que presentan contraejemplos que es un caso Gettier:

2 Evaluemos dos supuestos:

La concepción falibilista:

Según esta concepción es posible que una creencia falsa esté justificada; o al revés, que esté justificada, pero resulte falsa, como lo que pasa con e). con esto tenemos una primera opción, aceptar que lo de Juan no es conocimiento es rechazar el falibilismo. Decimos entonces que Juan nunca tuvo una justificación infalible para e), su creencia nunca estuvo justificada.

Entonces Juan no sabe que e).

Rechazar el falibilismo es caer en el infalibilismo platónico. Una concpeción del conocimiento según la cual si tenemos un conocimiento, entonces no podemos estar equivocados y si estamos equivocados es porque no hubo conocimiento; la clave de Descartes en esto es la CERTEZA: el conocimiento requiere que yo no pueda dudar del contenido.

Esta postura hace que las creencias de la vida cotidiana no puedan cumplir dichas exigencias. Es imposible de ejercerlo en la realidad cotidiana, en el que hacemos afirmaciones, tomamos decisiones y asumimos tener conocimiento de muchas cosas aún cuando difícilmente tengamos justificación alguna sobre los mismos.

Aceptamos los datos que nos indica una placa radiográfica, aunque las teorías científicas que las sustentan son falibles.

Si aceptamos que podemos tener conocimientos falibles, es decir conocimientos ordinarios sin estar justificados podemos aceptar que una creencia no tiene porqué garantizar su verdad.

Principio de cierre para una creencia justificada.

En segundo lugar o segunda opción, los casos Gettier suponen que si una creencia está justificada, también lo está cualquier creencia que se infiera de ella.

Veamos otra forma:

Si un sujeto cree justificadamente que P,

Y cree justificadamente que Q se deriva de P,

Entonces también cree que justificadamente que Q.

En otras palabras:

S,–>P

(S –>Q)

S–>Q

Aquí puede parecer lo de Gettier sospechoso, porque pasamos de una creencia justificada pero falsa a otra que resulta verdadera.

Para ilustrar veamos un contraejemplo de Russell de 1948:

“Está el hombre que mira un reloj que no funciona,

Aunque él cree que funciona,

Y ocurre que lo mira en el momento que da la hora correcta;

Este hombre adquiere una creencia verdadera sobre la hora del día,

Pero no puede decirse que tenga conocimiento”.

Aquí la cuestión del rechazo o aceptación del principio de cierre si lo abandonamos anulamos los casos Gettier. En tal caso todo reside en que si el reloj funciona o nó.

Otro caso más antiguo, es presentado por el filósofo indio Dharmothara en el siglo VIII.

Imagine que estamos buscando agua en un día caluroso. De repente vemos agua, o al menos eso creemos. De hecho, lo que vemos no es agua, sino un espejismo, pero cuando llegamos al lugar tenemos suerte y encontramos agua bajo una roca. ¿Podríamos decir que sabíamos que había agua? (Dreyfus, 1997: 292) Como puede verse, este caso supone la falibilidad, pero no el principio de cierre. Parece que el camino de rechazar los supuestos nos trae más problemas que soluciones.

3. Supuestos y Soluciones Propuestas

Al considerar las soluciones al problema de Gettier, aparecen dos enfoques principales: el justificacionismo y el no justificacionismo. Los justificacionistas sostienen que el conocimiento debe ser irrefutable, basado en creencias verdaderas y con fundamentos internos de conciencia. Los no justificacionistas, por otro lado, argumentan que es posible conocer sin ser conscientes de la justificación.

Además, algunos filósofos han cuestionado el supuesto de que el conocimiento requiere la eliminación de toda posibilidad de error (infalibilismo platónico). Este enfoque parece problemático para aplicarlo a situaciones cotidianas, donde a menudo se toman decisiones y se hacen afirmaciones sin disponer de justificaciones irrefutables.

Conclusiones:

Los problemas Gettier han desafiado la definición clásica del conocimiento y han suscitado intensos debates filosóficos sobre las condiciones que deben cumplirse para que una creencia se considere conocimiento. La presentación de contraejemplos ha demostrado que la mera creencia justificada no es suficiente para garantizar el conocimiento, ya que puede darse el caso de creencias verdaderas basadas en la suerte o en circunstancias accidentales.

Este desafío ha llevado a una revisión profunda de la teoría del conocimiento y ha dado lugar a diferentes enfoques filosóficos, como el internismo y el externismo, que proponen soluciones alternativas al problema. En última instancia, los problemas Gettier nos invitan a reconsiderar nuestras intuiciones preteóricas sobre el conocimiento y a buscar una definición más robusta y precisa que pueda dar cuenta de todos los casos reales de conocimiento en la vida cotidiana y en la esfera filosófica.

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