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Nietzsche: Crítica a la muerte cotidiana y liberación de la vida

Nietzsche: Crítica a la muerte cotidiana y liberación de la vida

La filosofía de Friedrich Nietzsche aborda de manera profunda y crítica la concepción de la muerte en la cultura europea. En su programa de transvaloración de todos los valores, Nietzsche busca superar la tradición metafísica de la muerte y proponer una nueva interpretación que vaya más allá del bien y del mal. En este artículo, exploraremos la visión de Nietzsche sobre la muerte, su crítica a las concepciones socrática y cristiana de la muerte, y su propuesta de rehabilitación de la muerte humana.

1. La transvaloración de la muerte

Nietzsche considera que la muerte de Dios, expresada en su famosa afirmación de que “Dios ha muerto”, implica la pérdida de vigencia del orden de valores que había sido fundamental en la cultura europea. Esto lleva a un nihilismo total que problematiza la vida humana hasta su raíz. En este contexto, Nietzsche propone una transvaloración de todos los valores, que implica cuestionar y negar los marcos tradicionales de valoración establecidos.

1.1. Crítica de la muerte socrática

Nietzsche critica la concepción socrática de la muerte, argumentando que Sócrates introdujo un enfoque racional y científico que transformó radicalmente la concepción de la muerte. Para Nietzsche, Sócrates fue responsable de establecer una tradición metafísica de la muerte en la cultura europea, negando el valor trágico del arte y convirtiendo la muerte en un problema de la metafísica racional. Nietzsche propone una transvaloración en la que la nueva cultura rompa con la influencia socrática y establezca una relación radicalmente diferente con la muerte.

1.2. Crítica de la muerte cristiana

Nietzsche también critica la concepción cristiana de la muerte, argumentando que el cristianismo distorsionó el significado y la experiencia de la muerte. Para Nietzsche, la muerte de Jesús en la cruz se presenta como un ejemplo y prueba de la doctrina cristiana, pero esta interpretación oculta la trascendencia de la muerte. Nietzsche rechaza la idea de la muerte como un objetivo deseado y relacionado con el pesimismo sobre la vida. Propone una nueva fundamentación radical de la muerte que rehabilite su valor en la vida humana.

3. La rehabilitación de la muerte humana

Nietzsche busca cambiar la valoración tradicional de la muerte y propone una reinterpretación de este fenómeno. Para lograr esto, Nietzsche considera necesario superar la concepción metafísica de la muerte y restituir la naturaleza y liberarse del dominio del más allá. En su programa de transvaloración, Nietzsche busca abrir la posibilidad de que el hombre se confronte con su propia muerte y sea capaz de tolerarla dignamente. Propone una nueva filosofía de la vida y la muerte en la que la muerte no sea un antagonista de la vida, sino un cooperador y un cumplimiento.

2.1. Crítica de la muerte cotidiana:

Nietzsche critica la importancia tradicional y metafísica otorgada a la muerte, considerándola como una distracción y una negación de la vida. Argumenta que la mayoría de las personas no viven plenamente sus vidas debido a su miedo a la muerte y su enfoque en la vida después de la muerte. Esta actitud hacia la muerte se convierte en una “muerte cotidiana”, en la que la gente vive de manera superficial y no se enfrenta a la realidad de su propia mortalidad.

Nietzsche sostiene que la muerte cotidiana es una forma de autoengaño y una negación de la vida. En lugar de aceptar y abrazar la finitud de la existencia humana, las personas se aferran a la ilusión de la eternidad y evitan enfrentar la inevitabilidad de la muerte. Esta actitud inhibe el desarrollo y la plenitud de la vida, ya que las personas postergan sus acciones y proyectos significativos pensando en un futuro incierto. El filósofo busca liberar a las personas de esta visión distorsionada de la muerte y propone un enfoque más afirmativo y vitalista. En lugar de temer y negar la muerte, Nietzsche insta a abrazarla como parte esencial de la vida. Argumenta que, al confrontar y aceptar la realidad de la muerte, se puede vivir de manera más auténtica y plena, apreciando cada momento y valorando la experiencia de estar vivo.

3. La muerte aristocrática

La muerte aristocrática según Nietzsche se refiere a la idea de una muerte cualitativa y transvalorada. En “Así habló Zaratustra”, Nietzsche expresa que muchos mueren demasiado tarde o demasiado pronto, mientras que morir a tiempo es un privilegio de los pocos. Morir “a tiempo” no se refiere al suicidio, sino a una actitud consciente y determinada hacia la muerte.

Nietzsche destaca que la mayoría de las personas no están preparadas psicológica y moralmente para la muerte libre. La diferencia entre los “pocos” y los “muchos” radica en que aquellos que no han aprendido a enfrentar la muerte están en un nivel informe de ser, influenciados por concepciones tradicionales y metafísicas, así como por la sociedad de masas.

En contraste con la concepción cristiana de la muerte como una soldada del pecado, Nietzsche propone hacer de la muerte una fiesta, un cumplimiento. La muerte es una fiesta solo para aquellos que pueden relacionarse de manera soberana con ella. La soberanía se expresa en el coraje de enfrentarla y aceptarla como algo deseado, en sintonía con una meta y un heredero. El momento justo para morir no se refiere a un momento específico en la vida, sino a una predisposición fundamental hacia la muerte.

Nietzsche enfatiza la importancia de tener metas y dar forma a la vida, lo cual permite enfrentar la muerte de manera reflexiva y consciente. La vida formada y con sentido brinda la posibilidad de integrar la muerte dentro de ella. El símbolo supremo de esta visión es el “superhombre”, aquel capaz de enfrentar la muerte de manera razonada.

4. El horizonte hermenéutico de la muerte

“El horizonte hermenéutico de la muerte” presenta las ideas centrales de Nietzsche sobre la muerte y el sentido de la vida. En la época metafísica, tanto la vida como la muerte eran consideradas en términos de fuerzas trascendentes y divinas, lo que implicaba que el sentido de la vida y la muerte eran externos al individuo. Sin embargo, Nietzsche proclama la muerte de Dios y aboga por una transvaloración de todos los valores.

Según Nietzsche, después de la muerte de Dios, la vida debe encontrar un sentido dentro de sí misma. El sentido de la vida se encuentra en la formación interna de la vida y se personifica en el concepto del “superhombre”. Nietzsche plantea que la muerte también puede encontrar un lugar dentro de esta concepción interna de la vida. El “morir a tiempo” se convierte en una consecuencia del sentido de la vida, y no en una necesidad externa impuesta sobre el individuo.

Nietzsche argumenta que, si el hombre no puede dar sentido y objetivo a su propia vida, tanto su vida como su muerte carecerán de significado. El vivir a tiempo implica vivir en el momento presente y ejercer la elección y la libertad en cada momento. El “vivir a tiempo” es una condición previa para el “morir a tiempo”, que implica enfrentar la muerte con dignidad y aceptación.

Resumiendo

Nietzsche critica la importancia tradicional y metafísica otorgada a la muerte, considerándola como una distracción que impide vivir plenamente. Busca liberar a las personas de la “muerte cotidiana” y propone abrazar la muerte como parte integral de la vida, permitiendo una existencia más auténtica y significativa.

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